El 25 de junio pasará a la historia como uno de los días más impactantes de la historia del pop y la música. Este es el día en el que el rey del moonwalk nos deja para siempre a los 50 años de edad víctima de un paro cardíaco del que no pudo escapar camino del hospital. Equiparable a la muerte de Elvis, el fallecimiento de Michael Jackson es posiblemente la noticia del 2009 a nivel socio popular. Personalmente es algo que aún me cuesta creer. Ni escribiendo estas líneas concibo que, simplemente, ya no esté.
Nunca fui un gran seguidor de su trabajo, de hecho llevaba más de siete años sin editar un album y sus dos últimos discos no fueron precisamente los mejores. Por una parte me arrepiento de conocer más su faceta alborotadora, llena de escándalos y de juicios, que su parte musical, la genuina e inolvidable. Sin duda, Jackson ha sido y será siempre un hombre de contrastes, capaz de hacer esto:
pero también esto:
Nadie sabrá de verdad que es lo que sucede con estas grandes estrellas, porqué toman estas salidas, estas actitudes y comportamientos. Porqué un hombre que lo tenía todo acaba en los juzgados acusado por violación y aparece en un hotel amenazando con arrojar un bebé por la ventana, y porqué se paseaba por la calle con una mascarilla para evitar ser contaminado por los mismos fans que le hicieron ser millonario.
50 eran los conciertos que Jackson tenía previstos para este año, miles de entradas vendidas en minutos y que significaban la ilusión para todos los seguidores que soñaban con discos, película y hasta la apertura de un casino. De hecho llevaba meses ensayando a fondo para el preludio de una gira mundial con la que todos suspiraban. De repente, y tras un par de meses en los que pasó sin problema alguno un chequeo médico realizado a fondo por médicos independientes, cae fulminado en su casa de Los Angeles y pierde la vida en segundos. Sin más, en un infame instante, fallece.
Tragedia, fatalidad, injusticia o destino, cuaquiera puede tacharlo como le venga en gana, hay quien habla hasta de justicia por todos los crímenes de los que se le acusó.
Solo quiero añadir que su excentricidad jamás superará su música, y que a sus seguidores ha de tranquilizarles que “Thriller” seguirá vivo tanto tiempo como ellos estén dispuestos a recordar. Si Elvis era el rey del rock, Jackson sin duda lo ha sido y será del pop. Uno de los artistas, junto a Freddy Mercury, más auténticos y originales del mundo, un portento del baile y el talento ensombrecido por una figura que trató ser toda su vida y que le llevó a más que cambiar su aspecto, su propia idea de vida.
