Damages es, bajo mi punto de vista, la mejor serie desde la óptica de la realización, casting y con más tensión y suspense en sus líneas de guión. Si las dos primeras temporadas resultaron ser un manual ABC del correcto y a la vez original forma de desarrollar tramas y jugar con el tiempo y las elipsis, esta tercera sigue por el mismo camino, aderezadas con un par de novedades que la volverán a convertir en lo que es, una delicia escrita y dirigida.
Casting: Genn Close lo dijo poco antes del estreno de la nueva temporada, Patty Hewes era y es el mejor personaje de su carrera a esperas de lo que los guionistas hagan con ella. Pues puede quedarse tranquila porque el inicio de estos dos primeros capítulos no puede ser más prometedor. Nos presentan a una Patty igual de agresiva en su mirada y palabras, pero con un toque de miedo y desconfianza hacia casi todas las personas que le rodean, empezando por su ex marido y terminando como no, en su antigua trabajadora.
Pero no solo por Genn y Rose Byrne destaca esta serie, sino por su brutal elenco de personajes secundarios y figuraciones especiales. Es sin duda el casting más animal, fantástico y acertado que he visto nunca en una serie. Ya disfrutamos de Ivanek en la primera temporada, y de William Hurt en la segunda, ahora tenemos a actorazos y algún que otro nuevo rostro por lo menos aquí en Europa que encajan en sus personajes como un auténtico guante de seda. La elección de actores es uno de los puntos más destacables de Damages.
- Una serie adulta y adictiva
- Todd Kessler, uno de los genios de Damages, con parte del reparto
Guión: Poco se puede decir de estos auténticos monstruos que beben directamente del manual del gurú Robert McKee. Cualquiera que haya leído su libro encontrará en ellos cientos de recursos y la metodología del estudioso más importante de la escritura del guión de EEUU y prácticamente el mundo entero. Si House te revuelve el alma con su visión visceral y trágica de la existencia, la vida, el amor, esos intercambios de filosofía y cruda realidad a base de golpes ingeniosos entre Wilson y House, la maternidad y la familia vista desde los ojos de Cuddy y los miedos a avanzar en el equipo de diagnóstico encabezado por Foreman, en Damages tenemos tensión pura y helada en cada una de sus líneas de diálogo. Esto es una selva, aquí se traiciona, se manipula, se engaña y se mata si es necesario para desvelar o proteger secretos. No hay lecturas, no hay moraleja, esto es suspense en su más amplio sentido de la palabra. Pocas veces una simple cena en un restaurante o una copa en un bar te acelara el corazón y te deja sin parpadear hasta que termina. El uso que hacen de las elipsis, del flashback y flashforward, del cliffhanger, recursos harto vistos en el cine y la tv aquí parecen reinventarse sorprendiendo una y otra vez sin parar. 50 minutos de capítulo sin tregua.
Damages es una serie adulta, la que más. A su lado, Lost, recién estrenada por cierto con escasa acogida, parece un capítulo de Pocoyó. En Damages no hay personajes graciosos, no hay respiros cómicos, nadie bromea, nadie juega con fuego ni dibuja mapas. Esto es +18 desde que empieza hasta que termina. Podemos notarlo en el propio elenco de personajes, la más joven de todas es la abogada interpretada por Rose Byrne y tiene más de 25 años. No hay niños, no hay chicas, todo es dinero, corrupción y tragedia, pero con un brutal tratamiento que hace que ni lo abandones desasosegado ni llegue a resultarte inverosímil. Alucino con el trabajo de documentación que el equipo de guión ha tenido que realizar sobre el mundo de la abogacía, los buffets, y la ley en EEUU. PRODUCTO ADULTO, PARA UN PÚBLICO ADULTO, INTELIGENTE Y EXIGENTE, es algo que no debemos ni podemos obviar.
Realización: Desde que comienza lo notas. Es una serie más cercana al cine que a la TV. Su fotografía, su estética, sus decorados, las localizaciones, todo parece sacado de una película pero adaptada a la narrativa de una serie dramática. Nada más ver la cabecera compruebas que en Damages todo es cuidado al detalle. No hay música innecesaria, el ritmo visual es alto, muy alto para tratarse de un producto de poca acción y mucho diálogo. 50 minutos vuelvo a repetir, que NO CANSAN.
Damages es una serie exigente, a la que poca gente puede seguirle el ritmo en comparación a otros productos más light y faciles de digerir. Damages exige concentración, comprensión y atención para disfrutar de todo lo que ofrece. Nunca imaginé que una serie de abogados y leyes llegaría a ofrecer lo que esta. Por cierto, en tres temporadas, aún no he visto un juez.









