Bioshock 2, el regreso a la ciudad utopía, el sueño de un hombre, la visión paradisíaca y casi bíblica de la zona del planeta más aventajada y avanzada de la historia y todo ello, sumergido bajo la inmensidad del Océano Atlántico. Ni dioses ni reyes, solo el hombre. Así lo quería él, así lo quería Andrew Ryan, y ahí comienza la leyenda de uno de los juegos más increíbles, y épicos que nunca se hayan diseñado. BIENVENIDOS A RAPTURE… de nuevo…
En 2008 llegaba a las tiendas un sleeper que apenas si había recibido apoyo de las revistas y prensa especializada del sector. La obra de 2K Boston era un susurro que pillaba de lejos lo que finalmente resultó, el Juego del Año en toda regla. Bioshock narraba la historia de un hombre, un visionario egocéntrico que diseñó con su fortuna una ciudad sumergida en el Oceano que agrupara a las mentes más avanzadas y privilegiadas del planeta. Científicos, artistas, médicos, empresarios… todos tenían cabida en Rapture si tenían algo que ofrecer a cambio. Tu trabajo, para así vivir en el paraíso.
Pero como toda obra narcisista, Rapture terminó por resquebrajarse e inundarse de forma tanto física como espiritual. Estalló la guerra civil, la lucha de mafias por el material genético que los investigadores habían desarrollado y que las bandas de maleantes utilizaban para hacerse de oro. Andrew Ryan perdió el control de la situación y se establecieron dos bandos que pillaron al protagonista, es decir, al jugador, en medio.
Bioshock sorprendió por la introducción de elementos narrativos poco habituales y una historia digna de oscar. La estética, puro art decó basada en los felices años 20 y 30 de la sociedad americana, inundaban la ciudad con glamour y lujo. Todos vivían bañados en oro. La música que acompañaba el juego creaba una atmósfera aún más crispante, ya que te veías envuelto en crueles luchas con los pocos supervivientes de la ciudad mientras escuchabas temas de jazz y blues por la megafonía de la ciudad.
El juego resultó ser además un hervidero de iconos que pasarán a la historia como la seta de Mario Bros o la palanca de Freeman en Half-Life. La figura, imponente y oscura del Big Daddy, el guardían de la ciudad, y su brutal y sádico taladro, forman parte de la imaginería del videojuego, siempre acompañado de la inagotable Little Sister, una inocente niña de 10 años que merodea la ciudad descalza con una jeringuilla gigante que utiliza para extraer el ADAM (oro de Rapture), de los cadáveres que encuentra desperdigados.
Todos estos elementos, además de una acción desenfrenada, algún que otro susto, y un apartado gráfico a la altura convirtieron a Bioshock en la franquicia número uno de 2k y Rockstar Games que prometieron una entrega de la saga cada dos años. Esto alarmó a propios y extraños ya que temieron una caída en picado de la calidad y acabado del producto. Las segundas partes nunca fueron buenas y eso bien se sabe desde hace mucho. Tan solo honrosas excepciones como Uncharted 2, Mass Effect 2, Half-Life 2 o Diablo 2 lograron romper esa línea que separa la continuidad de la repetición más mundana.
Dos años han hecho falta para que 2K Marin, ahora refundados, superaran la marcha del padre de Bioshock, Kev Levine, y abordaran la secuela introduciendo elementos nuevos como un modo multijugador y la construcción de una historia que respetara la original y absorviera tanto como la anterior. Ellos lo sabían, ya no iban a poder sorprender, eso se logró hace dos años. Ahora había que continuar el legado, superar la prueba de fuego, y hoy, tras una larga y agónica espera, puedo decir que lo han conseguido y con creces.
Bioshock 2 respeta al 100% el espíritu del original. He de decir que los quince primeros minutos me han sorprendido y emocionado a partes iguales. Es importante ver como una empresa respeta el recuerdo de los jugadores y hace constantes guiños al predecesor pero sin caer en una memoria cansina que impide el avance real de la historia. En Bioshock 2 vuelven a aparecer las cintas de cassette que narran las vidas íntimas de los habitantes de la ciudad. Es alucinante caminar por los pasillos y toparte con los Splicers (habitantes deformados), hablando de sus problemas con los rostros tapados con máscaras de carnaval, una imagen aterradora.
“Un solomillo ¿a esto le llamas un solomillo?”
Lamb dice que esto le gusta a las niñas… ¡estos trastos asquerosos nunca funcionan!
Bioshock 2 es una obra que absorbe, que fascina, que sorprende, que acongoja, que habla del ser humano, del alma, de filosofía, de política, del pensamiento del hombre, de su grandilocuencia, de su vanidad y su ansiedad, de sus metas y del afán de construir e ir más allá de sus límites. Y lo logra a base de fabricar iconos, situaciones y momentos que permanecen imborrables en la memoria de los que juegan a este título, a esta obra maestra. Habría que se de piedra para decir que con creaciones como esta el videojuego no es YA un arte.
Invito a todos a que prueben esta magnificencia, que la diseccionen y disfruten con cada una de sus líneas de diálogo, cada una de sus notas, de sus rincones, de sus personajes, cada matiz de su historia. Dejáos embrujar por el encanto de Rapture, la esencia de un sueño que pudo ser pero que se hundió por los mismos motivos por la que se levantó, el hombre.







Lo poco que he visto me ha encantado y la edición especial es una maravilla. Lo bueno que tiene Rapture es que nunca te cansas de ella, podrían hacer diez BioShocks en la misma ciudad que seguiríamos comprándolos. Y si hiciesen un BioShock pre-accidente (cuando estaba en su apogeo) ya ni te digo.
Estoy de acuerdo con lo de que tendrian k hacer una rapture antes del colapso del Adam… A mi Bioshock me parece que como juego de accion mejora y como historia epica y ambientacion legendaria rompe…
La valoracion es positiva aunque no creo que este a la altura de las espectativas que , al menos por mi parte , genero al llevar el nombre de Bioshock!
Un saludo y recordad disfrutar a tope siempre que podais