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Archive for 15 mayo 2008

Caminamos por la calle, conducimos en nuestros coches por la ciudad, vemos la tele comodamente en el salón de nuestro hogar decorado por la revista El Mueble, vamos a Ikea con nuestro catálogo, cenamos con nuestra pareja en el mejor y más elegante restaurante, compramos ordenadores, reproductores MP3 y teléfonos móviles de última generación; todos y cada uno de nuestros actos ociosos y de confort están guiados por la invisible mano del diseño y es misión primordial de este oficio darle al público algo que guste pero sin saber porqué, ya que así el interés por el mismo no decaerá jamás. El humano quiere sorpresas, quiere sentir que tiene algo inigualable, ya sea el color de su cocina o su tarjeta de visita personalizada.

Esto que tan fácil parece es una odisea de costes titánicos en el país en el que vivimos. Como nuevo diseñador al que le falta un gran camino por recorrer ya sufro las consecuencias de un oficio infravalorado y a menudo copado con expresiones como “eso no es tan dificil” o “para hacer eso también lo hago yo”.

Al igual que otros profesionales como el periodismo, el de diseñador (ya sea gráfico o industrial), es una corriente laboral relativamente nueva, sobre todo a nivel de estudios y académico. Hoy no se concibe emplear 3 años de tu vida en estudiar las reglas de composición o la psicología del color porque parece que son conocimientos que vienen de “serie” en las personas. NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD.

Un gran culpable de esta corriente intelectual es el PC de turno a 400 euros en los pisos de media ciudad ¡¡que digo media!! ¡¡de toda la ciudad!! con el photoshop instalado.

A diario veo carteles, folletos, flyers, tarjetas de visita que poco menos resultan sangrantes y producen un rechazo como potencial cliente. Y el problema es que aparte de no poder decir nada por respeto a la herida, el autor cree haber concebido una obra de arte.

La sociedad española no entiende al diseñador como trabajador, sino como un hobby para rellenar el tiempo libre, como si de leer un libro o ir al cine se tratara.

Para mí coger software de diseño como Photoshop o Illustrator supone horas de aprendizaje y de investigación, al igual que los arquitectos con Autocad. ¿Porqué un empresario con una plantilla de Excel da la impresión de trabajar más que yo con el retoque de una fotografía? ¿Porqué estar sentado ante tu portatil parece menos estresante que arreglar una rueda o una tubería del fregadero?

Aunque os resulte increíble el diseño es un oficio de constante estudio e indagación. Es un ser vivo que evoluciona según las pautas de la moda, el cine y la publicidad. Se editan centenares de libros al año solo para tratar la tipografía el color o la elaboración de un simple tríptico.

El diseño como cualquier arte tiene sus reglas, su metodología inalterable a la que solo se accede estudiando y practicando. Han de conocerse conceptos para saber lo que se puede y no hacer, porqué utilizar tales colores para expresar tal idea, porque colocar una circunferencia y no un polígono, porque vertical y no horizontal, porqué arriba y no debajo. Todo tiene su razón de ser, todo es situado milimétricamente y un simple cambio de centímetros sobre un folleto, dossier o catálogo puede suponer el éxito ante el cliente o el mayor de los fracasos.

¿Sabían que está prohibido usar en una composición más de cuatro colores? ¿Que la tipografía de palo seco da más fuerza que la tipografía con serifa? ¿Que a menos que sea totalmente necesario se obvia escribir una palabra en vertical para leerla de arriba abajo? ¿Sabían que los efectos de relieve y biselado de photoshop no se utilizan a menos que vayan a imprimirse con volumen y texturas? ¿y que una mosca tiene más peso visual en la derecha que un elefante en el centro?

Es normal que estos conceptos se desconozcan, la gente no nace sabiendo. Pero al igual que no me creo cirujano y me dedico a practicar liposucciones a mis colegas, ni me creo piloto y monto a mis padres en una avioneta, pido por favor que antes de ponerte a trabajar en tu imagen, se lo dejes a un profesional si no estás seguro de lo que quieres hacer.

Estoy harto de ver a gente que cree hacer maravillas con el paint o con dos efectos guarros que le meta a su fotografía del veranito del 2007.

El cliente compra en un diseñador ideas, compra una forma de elaborar un producto para que no resulte igual que el de la competencia, paga a un experto en cifrado, a un autor original. Hay que ser consciente de lo duro que es ponerse ante un papel en BLANCO y ser capaz de plasmar con estilo las palabras mas o menos bien explicadas del “jefe” rollizo más preocupado en el bluetooth del movil nuevo que en como va a quedar su catálogo.

Espero que algún dia se nos trate con la justicia y reconocimiento merecidos, como ocurre en paises como EEUU, UK y sobre todo Suecia, donde el diseñador es el gurú del modernismo, el solicitado para dar un simple paso en la imagen de una panadería. Su opinión es respetada y obedecida porque son conscientes de que están pagando a un PROFESIONAL capaz con un simple vistazo, vislumbrar lo que tu mente desea para la nueva carta de tu restaurante de lujo.

Es contradictorio oir hablar a la gente de lo importante que es la imagen, que la primera impresión es lo que cuenta y que si no gusta el envoltorio no abren el regalo, y mientras, confían todo ese concepto tan gigantesco a su primo que “sabe de ordenadores” o al colega del curro que “sa comprao un bisharraco de ordenadó”.

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Ha terminado. Como casi todo lo bueno finaliza alguna vez, de manera épica o cruel. Esta sin duda ha sido antológica.

He recibido en cuatro días una formación que puedo asegurar habría tardado años y mucho dinero en obtener.

El seminario de Robert McKee ha ido mucho más allá de ver a un hombre discursar durante siete horas diarias.Estos días en Málaga mi visión sobre el cine, la narrativa y muchoas aspectos de la vida ha pasado de casi no poder ver más allá de mis narices a hacerlo a través de mi cogote.

Cada vez que veo mis notas, descubro más y más detalles sorprendentes; esquemas que encajan como un guante y formas de trabajo sin fisuras; como esa película o canción que lejos de cansarte la percibes como nueva y fresca.

Pero, para quién no lo sepa, pondré sobre la mesa algunos datos de este hombre.

Robert McKee lleva trabajando en la industria del cine, el teatro y la televisión más de cincuenta años. Pero fue en 1979 cuando su nombre relució a nivel mundial, como director y guionista.

Comenzó en Los Angeles analizando argumentos para United Artists y NBC. Mientras, escribía el guión de HARD KNOCKS, que le valió el Premio Nacional de Guiones.

En 1983 comenzó con su curso “El Guión”, que le ha llevado a los auditorios de todo el mundo (NY, Paris, Londres, Sydney, Boston, San Francisco, Oslo, Munich, Helsinky, Moscu…) Un total de más de 50.000 estudiantes hasta la fecha.

Al tiempo seguía siendo consultor de proyectos de cine, TV y hasta ejecuciones de Microsoft, y productoras como Disney, Miramax, PBS y Paramount.

En 2000 ganó el IMBA por su libro “Story”, (El Guión), que ya va por su 32º edición en EEUU y 19º en UK y es lectura obligatoria en facultades como Yale, Ucla y Hardvard.

Novelistas, realizadores, guionistas, directores, productores, creadores de videojuegos, periodistas y actores… todos alumnos de este seminario del que han salido series como CSI, Expediente X, Friends o Frasier, y películas del calibre de Forrest Gump, Ghandi o Seven.

Y es que este hombre de casi 70 años ha profundizado en las inmensidades de la narración de manera prodigiosa. En cuatro días y 30 horas hemos trabajado en la creación del personaje, del climax de la historia, los conflictos, los giros de trama, puntos de inflexión, el diseño de la escena, del acto, los diálogos, la descripción, la metodología a la hora de comenzar a escribir desde cero y mucho más de manera clara, concisa, ejemplificada (más de 300 películas citadas), elegante, irónica, sorpresiva, ágil y conmovedora.

Con momentos de poner el vello de punta o de reir a carcajadas, con una filosofía hacia la profesionalidad y el buen hacer increíble.

Todo rodeado de una organización muy correcta. Con traducción simultánea individualizada y en un enorme auditorio con más de 200 asistentes.

Y es que, como en el buen cine, lo mejor se deja para el final, y los veinte últimos minutos del día de hoy, 4 de mayo, han quedado grabados a fuego en mi memoria, al ver como un hombre de 70 años, con un simple pantalón de raya gris, un jersey azul oscuro, y sin zapatos, paseando en calcetines por la tarima, resumía Casablanca en tres líneas asombrosas y se despedía con todo el escenario iluminado y el auditorio en un silencio sepulcral, de la siguiente manera:

“…se que quizás nunca volvamos a vernos. Y que por mi edad, no vuelva a viajar por Europa, pero he de decir que ha sido un autentico placer. Me he quedado sorprendido con el nivel de atención de todos ustedes, y de las preguntas tan inteligentes que habéis hecho. Me siento orgulloso de haberos tenido como alumnos.

Por eso, os animo de corazón a que escribáis, que creéis mundos y personajes únicos, que viváis vuestras emociones, que siempre superéis las espectativas y que encontréis la paz y el amor en todo lo que hagáis en la vida, UN ABRAZO, GRACIAS, NO OS OLVIDARÉ”

… y después? APLAUSOS, más de doscientas personas de golpe en pie, con una sonrisa de oreja a oreja, con gritos de ¡Bravo! ¡Bravo! y un ambiente que nunca había sentido en 23 años. Allí, 200 alumnos vociferando a un “viejo” que nos había enseñado una lección sobre la historia, el cine y la vida.

Fue entonces cuando miré a mi alrededor y vi a la gente emocionada, a los hombres, muchos superando la cuarentena, con los ojos enrojecidos y a más de una chica llorando, y cuando parecía que terminaban los aplausos, nos hizo una reverencia y volvimos a estallar aún más fuerte.

Se había acabado, todos lo sabíamos, yo estaba triste, todos creo, pero tremendamente afortunado, por haber podido hacer este viaje y haber conocido a este hombre que me ha enseñado muchisimo y que ves de verdad, que hay personas que son tan gigantes que puedes estrecharle la mano a tu misma altura.

Gracias Robert! GRACIAS!

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