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Archive for 8 marzo 2010

Justicia

Anoche me acosté convencido de una cosa, la gala de los Oscars de este año iba a ser arrasada por el 3D de James Cameron en ese afán de Hollywood de premiar el taquillazo, la grandilocuencia y las nuevas tecnologías que se abren camino en el cine. Me alegra enormemente haberme equivocado. La gran triunfadora de la noche ha sido la película más barata de la ceremonia, En tierra hostil, con 10 millones de dólares de presupuesto y solo 15 de recaudación. ¡Bien América, bien! Se nota que habéis aprendido de la lección de humildad que os dio el  Slumdog de Boyle. Y digo esto porque si ya resultaba hiriente que Titanic o el Señor de los Anillos se llevara la estatuilla a mejor película, de haberse repetido anoche se habría confirmado el estado comatoso del séptimo arte al otro lado del charco.

La mejor película bélica de los últimos años

Cuando hablamos del Oscar a la mejor película, hablamos del premio con mayúsuculas, el premio que auna bajo su nombre a la mejor dirección, guión e interpretación (que al fin y al cabo son los elementos que conforman un buen filme), no los efectos especiales. Sinceramente Avatar no puede presumir de ninguna de las tres, así que realmente frente a películas como En Tierra Hostil, Up in the Air, o Precious poco puede hacerse. ¡Y no, pasarle un storyboard a los animadores 3D no es dirigir!

La gran triunfadora de la noche

La ex mujer de Cameron (para más inri), se lleva así el galardón a la mejor dirección, algo realmente curioso ya que no me viene a la mente en ese momento ninguna directora premiada con un film bélico. Y es que la mano de Kathryn Bigelow se nota y mucho a la hora de plasmar el excelente guión de Mark Boal, enfatizando más en el aspecto interno de los personajes, que en el externo de las batallas. La directora ha dejado un puñado de escenas y secuencias para el recuerdo como la angustiosa caza entre tiradores, la ya más que famosa del coche y su maletero o la del desgraciado irakí.

En tierra hostil, un puñado de escenas para el recuerdo

En tierra hostil no es la mejor película de la historia, y discutiblemente ocupe el oro en el podio del género bélico, pero sin duda es, viendo la competencia, la mejor del año, y su guión, sin lugar a dudas, el justo vencedor. Parece que  Hollywood poco a poco va cogiéndole el gusto a eso de premiar  filmes de pobre presupuesto y buenas intenciones, relegando al pasado aquellas ceremonias donde valía más la recaudación y el HD que la escritura en papel. Espero que esto sirva para diferenciar que entre ir al cine dos horas y hacer “¡oooh!” con unas gafas 3D y contar una historia de personas y para personas son dos cosas totalmente contrapuestas y que merecen aparte de su tratamiento como tal, el respeto de la industria y de los profesionales. Y es que gran culpa de ello lo tiene la TV y su ingente fuga de talentos a la pequeña pantalla. Hoy por hoy la legión de fans que generan obras como Perdidos, House, o CSI preocupa y mucho a celuloide que, harta de recibir críticas por su paupérrima calidad, quiere poco a poco ir levantándose y hacer frente a todas esas amenazas que surgen entre trincheras (3D, animación, Bollywood y TV).

Por último alzar el hacha de guerra porque me resulta INDIGNANTE que por parte de la prensa se tome el Oscar al mejor Guión como un galardón de segunda categoría. Eso, una vez más, demuestra el grado de conocimiento del medio que poseen estos ilustres cineastas que redactan sus crónicas con la sabiduría que les otorga su dilatada carrera como directores, guionistas y productores. Para muestra un botón:

El resto de los premios pequeños no dieron ninguna sorpresa: los dos galardones de sonido recayeron en En tierra hostil; la fotografía -contradictorio para una película que usa todo fondos digitales-, los efectos digitales y la dirección de arte, para Avatar; más llamativo fueron el montaje y el guión para En tierra hostil“.  (El País es su edición digital de hoy).

¿Premio menor? En fin, poco puede añadirse a tan despropósito. Señores cronistas, a ver cuando os entra en la maldita mollera que el guión está por encima, o debería estar por encima, de la dirección y la interpretación. Aunque claro, siempre resulta más conmovedor sacar las lágrimas de Pe, el careto de Cameron al irse con las manos vacías, la barba de Clooney, o las payasadas de Tarantino que al desconocido y raro personajillo que dicen ha escrito las páginas de la gran triunfadora de la noche… por cierto, Mark Boal.

Si, ese tipejo es Mark Boal, el "culpable" del éxito de todos los que han trabajado en la película

Por último decir que el Oscar al film bélico sirva para acallar todas esas críticas vertidas sobre su veracidad en el guión sobre el auténtico trabajo de los artificieros. Se ha criticado que un desactivador casi NUNCA va a la zona del explosivo a menos que sea estrictamente necesario, que NUNCA se quita su traje de protección y una cantidad de sancedes imposibles de listar. Imagino que estos caballeros tan eruditos no habrán oído hablar del contrato histórico no escrito que se hace entre película y espectador llamado ficción y que es esa línea que el público obsequia a la obra que separa la REALIDAD con la VERACIDAD, y que los guionistas y directores utilizan para plasmar la historia con recursos narrativos. Señores ¡claro que un artificiero no se quita su traje en la realidad! ¡Y claro que si hay un robot para desactivar una bomba no va a ir un soldado! ¿Que quieren? ¿A Wall-e durante hora y media manejando cables mientras el sargento se fuma un pitillo diciendo lo mucho que trabaja ese amasijo de hierros? ¡Esto es ficción! ¡No un documental! El cine ha de ser VERAZ, no REAL. Parece mentira que haya gente que no se entere todavía de esta diferencia. El público no va a al cine a ver sus vidas, sino una metáfora de las mismas. Por eso existen los géneros, por eso existen los balazos en el brazo que solo te hacen una herida que tapas con una gasa, por eso existen las naves espaciales, y a Forrest Gump corriendo más que unos chavales en un coche.


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